El encuentro moderado por María Laura García reunió a expertos para brindar herramientas de cuidado de la salud mental, superación del trauma y reconstrucción comunitaria.}
Con el firme propósito de acompañar a los venezolanos en la reconstrucción emocional y reafirmar su compromiso con el cuidado integral, Grupo Venemergencia convocó al foro «Vida, trabajo y esperanza en un país que tiembla». El evento convocó a los asistentes para reflexionar sobre cómo los eventos de alto impacto transforman la cotidianidad laboral y personal.
La jornada inició con una dinámica interactiva en tiempo real dirigida por Celibeth Guarín, Secretaria General de la Federación de Psicólogos de Venezuela e investigadora de PsicoData. En esta actividad, el público pudo compartir sus perspectivas emocionales actuales mediante un código QR, sentando las bases para el panel central.
Perspectivas desde la primera línea de acción
El espacio de diálogo a tres voces abordó el impacto de enfrentarse a la zona cero y la atención post-trauma. Al respecto, el Dr. Andrés Simón González-Silén, socio fundador y presidente ejecutivo de Grupo Venemergencia, compartió su experiencia en La Guaira: «Llegar a la zona afectada y ver la magnitud del desastre te deja sin palabras. Sientes el dolor de la gente, pero la preparación te ayuda a saber qué hacer, priorizar el triaje y ponerse manos a la obra».
Sobre las secuelas de la emergencia, González-Silén añadió: «El rescate físico es solo el primer paso. El impacto psicológico permanece y es vital reconocer la dureza de este proceso, integrando el cuidado de la salud mental para las víctimas y nuestros propios equipos médicos y de rescate».
La periodista Esteninf Olivarez sumó su visión desde la cobertura en las calles, resaltando la información como puente de sanación: «El periodismo en el terreno nos permitió ser testigos no solo de la devastación, sino de invaluables tesoros humanos de trabajo solidario».
Para Olivarez, el regreso a la normalidad es un proceso clave: «Ver cómo las comunidades intentan retomar su rutina y apoyarse mutuamente se convierte en una herramienta de sanación colectiva, impulsándonos hacia adelante sin olvidar a quienes más lo necesitan».
La fe y el periodismo como puentes de sanación
Por su parte, el Padre Danny Daniel Socorro, S.J., Director de la Escuela de Psicología de la UCAB y Coordinador de PsicoData, reflexionó sobre el rol espiritual en la tragedia: «La fe no es de ninguna forma para maquillar el dolor. Precisamente, tener fe implica experimentar el sufrimiento y la duda para poder abrir camino».
«Yo no creo en un Dios que envía terremotos, pruebas o castigos. Creo en el Dios que está con nosotros en medio del terremoto, el Dios misericordioso que te abraza y te acompaña en el dolor», expresó el Padre Socorro.
Asimismo, el Padre Danny destacó tres recomendaciones fundamentales para la gestión emocional:
- Retomar la cotidianidad: explicó que volver a las rutinas sencillas, cumplir horarios de descanso, alimentación y tareas diarias, resulta un proceso profundamente sanador que ayuda a dar estructura y encaminar la recuperación.
- Validar las emociones: enfatizó la necesidad de nombrar lo que se siente y aprender a escuchar a los demás sin juzgar ni invalidar el dolor con frases preconcebidas.
- Mantener la conexión y buscar ayuda profesional: resaltó la importancia de mantenerse conectados en comunidad y desmitificó el acompañamiento psicológico, recordando que acudir a un especialista es un recurso clave para cualquier persona que busque sanar y crecer.
El cierre hacia la esperanza
El foro culminó con la ponencia central, vía Zoom, del destacado politólogo, escritor y humorista Laureano Márquez. Titulada «Desde el miedo a la esperanza», su intervención ilustró la resiliencia a través de la anécdota de un colibrí intentando apagar un incendio forestal.
Márquez expresó: «El colibrí respondió: Yo no sé si voy a apagar el incendio, yo solo sé que estoy haciendo lo que tengo que hacer. La esperanza significa que uno sabe lo que tiene que hacer y lo hace. Cuando hubo el terremoto, todo el mundo se comportó como un colibrí».
«Todo el mundo voló al lago, llenó el piquito de agua e hizo lo que podía hacer en medio de la devastación. Cuando la gente hace lo que tiene que hacer las cosas salen bien, porque ese es un llamado espiritual, moral y de conciencia», concluyó Márquez.
Para Grupo Venemergencia, iniciativas como ésta, realizadas en alianza con PsicoData y Cinex, forman parte fundamental de su misión de dar más acceso a la salud a los venezolanos desde una perspectiva integral del ser humano. En cada acción de cuidado, prevención y acompañamiento, reafirmando la vocación de estar siempre presentes para proteger a los venezolanos.

