- Los eventos reúnen con mayor frecuencia efectos simultáneos en privacidad, operación, regulación y litigios.
De acuerdo con Marsh, en su Informe global sobre siniestros cibernéticos, las reclamaciones cibernéticas muestran una evolución hacia eventos cada vez más complejos, con implicaciones que trascienden el ámbito tecnológico y alcanzan áreas clave del negocio.
El informe señala que, más allá de las variaciones interanuales en el volumen de notificaciones, uno de los cambios más relevantes está en la naturaleza de los incidentes. Según el análisis, un mismo evento puede reunir con mayor frecuencia exposición de datos personales, extorsión, interrupción del negocio, afectación de terceros, actuaciones regulatorias y litigios, lo que incrementa la complejidad de la respuesta y la gestión del siniestro.
Marsh indica además que, aunque algunas regiones registraron una ligera disminución interanual en el número de notificaciones, los datos de 2024 y 2025 resultan en términos generales comparables al ajustar los eventos correlacionados extraordinarios observados en 2024. En ese contexto, el informe pone el foco no solo en la frecuencia de los incidentes, sino también en su severidad y en la acumulación de impactos dentro de un solo caso.
Entre los temas destacados por el reporte figura el creciente peso de la privacidad en las reclamaciones cibernéticas. El documento advierte que esta exposición puede extenderse más allá de los escenarios tradicionales de vulneración de datos e involucrar también prácticas relacionadas con rastreo digital, telemetría y uso de información.
El análisis también aborda la evolución de la extorsión, así como el protagonismo de incidentes no maliciosos, incluidos errores y misconfiguraciones, y la relevancia de los riesgos vinculados a terceros y proveedores. En conjunto, estos factores refuerzan la necesidad de comprender el riesgo cibernético desde una perspectiva más amplia e integrada.
En relación con la inteligencia artificial, el informe observa que su presencia comienza a reflejarse en categorías de riesgo ya existentes, en lugar de configurar una clase totalmente independiente. Esto incluye, entre otros aspectos, errores de implementación, suplantación y posibles efectos sobre incidentes de seguridad ya conocidos.
A partir de estas tendencias, Marsh plantea que la resiliencia cibernética requiere un enfoque empresarial que articule seguridad, privacidad, gobernanza de terceros, gestión legal, manejo de crisis y revisión de coberturas. La conclusión es que las organizaciones deben prepararse no solo para prevenir incidentes, sino también para responder a eventos de mayor complejidad y múltiples consecuencias para el negocio.

