5 de cada 10 empresas en Latinoamérica aún no cuentan con acciones para gestionar el burnout: Marsh

Marsh (NYSE: MRSH), firma global líder de servicios profesionales, destaca que la salud mental se ha convertido en un riesgo estratégico para las organizaciones de Latinoamérica y el Caribe (LAC). La evidencia de sus estudios People Risk 2026 y Redefiniendo la Salud Mental 2025 muestra avances en iniciativas, pero también brechas en medición, liderazgo y respuesta ante crisis.

De acuerdo con el estudio People Risk 2026 que reunió las opiniones de 4.517 profesionales de Recursos Humanos y Riesgos a nivel global el deterioro de la salud mental aparece entre los principales riesgos de personas para la región, en un entorno marcado también por la escasez de habilidades, las amenazas cibernéticas y el aumento de los costos de salud y beneficios.

Por su parte, el estudio Redefiniendo la Salud Mental, que analizó la participación de 746 organizaciones de la region, apunta que el 79% de las organizaciones reportó contar con un presupuesto para iniciativas de bienestar emocional o salud mental y 47% indicó que el tema forma parte de su agenda estratégica; sin embargo, 43% todavía lo considera una estrategia aislada, lo que evidencia que la asignación de recursos no siempre se traduce en una gestión integrada.

Los hallazgos también revelan brechas importantes en la implementación: 52% de las organizaciones no cuenta con acciones para gestionar el burnout y solo 4% combina medición, comunicación, educación, gestión y derivación de casos. Aunque 63% reporta estrategias de apoyo para empleados con problemas de salud mental, 62% de estas organizaciones no tiene un protocolo claro para atender crisis o emergencias relacionadas con salud mental. Además, solo 31% cuenta con políticas corporativas específicas en esta materia.

El liderazgo continúa siendo un punto crítico: apenas 12% de las organizaciones involucra a sus líderes desde la planeación de acciones de salud mental, aunque 55% reporta que sus líderes promueven ambientes psicológicamente seguros mediante acciones de distinta intensidad. En People Risk 2026, 32% identificó el apoyo limitado a la salud mental y el bienestar emocional como una preocupación asociada a condiciones laborales físicas y psicológicas inseguras, mientras que 27% señaló la existencia de beneficios de salud mental desactualizados o incompletos.

La salud mental también es un reto global

La OMS estima que 15% de los adultos en edad laboral vivía con un trastorno mental en 2019 y que depresión y ansiedad provocan 12 mil millones de días de trabajo perdidos al año, con un costo aproximado de US$1 billón en productividad. La OCDE reportó que en 2022 los síntomas depresivos en países OCDE seguían al menos 20% por encima de niveles prepandemia, con limitaciones de comparabilidad entre países. La ONU incorpora la promoción de la salud mental y el bienestar en el ODS 3.4.

El Global Risks Report 2026 del World Economic Forum en colaboración con Marsh, ubica el deterioro de la salud y el bienestar en los puestos 31 de 33 riesgos a dos años y 28 a diez años. El reporte aporta contexto sistémico, pero no es un estudio clínico ni establece causalidad.

“Las organizaciones deben incorporar la salud mental como una parte esencial de la gestión de riesgos de las personas, a través de métricas que permitan dar seguimiento a los riesgos psicosociales, el ausentismo, la rotación, la seguridad y la productividad. De igual forma, es clave definir rutas de atención claras y accionables, con protocolos para atender crisis, intervenir de manera temprana, realizar ajustes razonables y facilitar procesos de reincorporación al trabajo que realmente acompañen al colaborador. Para robustecer este enfoque, las empresas deben preparar a sus líderes y gerentes para identificar y prevenir riesgos psicosociales, fomentar entornos psicológicamente seguros y canalizar oportunamente a los colaboradores con profesionales acreditados.” afirmó Ariel Almazán, Líder de Consultoría en Salud para Marsh Latinoamérica y El Caribe.

“Los datos evidencian que muchas organizaciones ya reconocen la relevancia de la salud mental, pero todavía persiste una brecha importante entre tener iniciativas aisladas y construir una respuesta verdaderamente integral. La prioridad hoy debe ser conectar medición, liderazgo, acceso y protocolos de atención para avanzar hacia entornos de trabajo más seguros, más humanos, más productivos y, sobre todo, más sostenibles.” concluyó Almazán.

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