La ciberseguridad empresarial como un compromiso con el país

Por: Edgar Reverón

Gerente de Nuevos Productos y Ciberseguridad de Softelinet

En el ecosistema empresarial venezolano actual, las organizaciones son blanco de ciberataques cada día, y la afectación supera el espacio corporativo para convertirse en una intimidación para usuarios finales y para la economía en general. La interrogante en este momento, cuando todos apostamos al restablecimiento del sector empresarial, qué tan rápido podemos recuperarnos si detrás de cada iniciativa de innovación y de incorporación de inteligencia artificial en nuestros negocios, está la amenaza de un ciberataque.

Desde 2023, hemos sido testigos de una evolución agresiva en los vectores de ataque en el país. Ya no nos enfrentamos al tradicional ransomware (secuestro de datos); hoy vemos un auge del phishing emergente (correo malicioso) potenciado por Inteligencia Artificial generativa, capaz de crear engaños casi imperceptibles para el ojo humano. A esto se suma la vulnerabilidad en las cadenas de suministro de software y ataques dirigidos que buscan persistencia silenciosa.

Es común que, al revisar un tablero de control, los especialistas y técnicos vean un flujo constante de tráfico bloqueado y sientan que el firewall está haciendo su trabajo. Sin embargo, la seguridad digital no puede ser binaria. Un monitoreo que solo muestra «permitido» o «denegado» ofrece una falsa sensación de control.

El verdadero peligro reside en lo que no vemos: inyecciones SQL, escaladas de privilegios o exfiltraciones de datos que viajan camufladas en el tráfico legítimo. En Venezuela, donde el talento hiperespecializado en esta área es muy limitado —con una brecha global de 3.5 millones de vacantes sin cubrir—, las empresas no pueden permitirse depender únicamente de herramientas estáticas.

La ciberseguridad no es un producto que se instala; es un proceso que se opera. Hoy, la ventaja competitiva no puede quedarse en levantar el muro muy alto, implica poseer la visibilidad estratégica para detectar una anomalía en segundos y contar con un plan táctico y herramientas preventivas en constante actualización.

Para el sector Retail, Telecomunicaciones y Banca en Venezuela, la ruta lógica es la externalización a través de un SOC (Security Operations Center) gestionado. Construir estas capacidades in-house puede requerir inversiones de hasta $5 millones, una cifra prohibitiva para muchos, mientras que el modelo de servicio ofrece acceso inmediato a tecnología de última generación y expertos certificados 24/7.

Un compromiso con el ecosistema nacional

La seguridad digital del país no se construye de forma aislada. Como responsables de la continuidad operativa de infraestructuras críticas, debemos trascender la relación proveedor-cliente para convertirnos en aliados estratégicos de la resiliencia contra los ataques que ya estamos recibiendo.

La ciberseguridad hoy debe ser entendida como un habilitador del negocio y un pilar de la confianza del consumidor.

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